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El libro que revolucionó el mundo de la publicidad
On 6 febrero, 2025

Las grandes empresas llegan a serlo gracias al éxito que alcanzan al vender sus productos. Para lograr estos niveles de ventas, no basta con tener un excelente stock de productos que ofrecer, sino que es necesario que todos los clientes los conozcan. Es por ello que invierten enormes cantidades de dinero en estrategias que les ayuden a aparecer en el radar del público y mantenerse allí por mucho tiempo.

Libro Davi Ogilvy

Confesiones de un publicitario es una obra excelente para quienes están interesados en conocer y profundizar en la publicidad y cómo esta puede hacer una diferencia significativa en los resultados de ventas de una organización.

En este libro, David Ogilvy narra la historia de su éxito en Madison Avenue, donde se convirtió en el director de una de las agencias de publicidad más prestigiosas de su época.

La narración de sus experiencias preliminares en oficios diversos, como el de chef de Monsieur Pitard, en El Majestic, son el marco que emplea el autor para mostrar cómo llegó al mundo de la publicidad, sin proponérselo, y logró marcar una diferencia en su vida y la de sus clientes.

Como director de una agencia de publicidad, Ogilvy confiesa que su éxito o fracaso ha dependido más que nada de su habilidad para encontrar personas que puedan crear grandes campañas, a los que llama hombres con pólvora en los cartuchos.

No obstante, en Confesiones de un publicitario, David Ogilvy denuncia que las agencias de publicidad están llenas de hombres y mujeres que no saben escribir, a pesar de que este es un negocio de palabras. Según el autor, estas personas no saben realmente redactar anuncios ni escribir proyectos.

La sociedad necesita una publicidad original, pero la realidad es que, a pesar del sofisticado aparato de las agencias modernas, la publicidad no obtiene los resultados que acostumbraba lograr. El negocio necesita transfusiones masivas de talento.

¿Cuál es el secreto para ser un buen publicitario?

El negocio de la publicidad requiere de actualización y transformación constante, en virtud de que se necesitan campañas innovadoras que impulsen las ventas de nuevos productos y mantengan a otros en el mercado.

Para el autor del libro Confesiones de un publicitario, todo se centra en el proceso de creación. La mayor parte del pensamiento original no tiene expresión verbal. Se trata de un tanteo de experimentación con las ideas, en el que participa la intuición y se inspira en lo desconocido.

David Ogilvy asegura que es necesario contar con herramientas que ayuden a mantener comunicación con el subconsciente. En su caso, funciona escuchar gran cantidad de música, toma largos baños calientes, se dedica a la jardinería, observa los pájaros, da largos paseos en el campo y se concede frecuentes vacaciones para que su cerebro permanezca ocioso. Cuando está en este estado, dedicado a no hacer nada, recibe una corriente constante de telegramas de su subconsciente y estos se convierten en materia prima para sus anuncios. Sin embargo, además de estas estrategias, se requiere trabajo duro, una mente abierta y una curiosidad sin límites.

Además de contar con una gran creatividad y capacidad inventiva, es importante aprender a elegir los mejores clientes. Ciertamente, esto aplica con mayor fuerza cuando ya se es un publicista consolidado, pero también puede ayudar a muchos novatos entusiastas a fijarse objetivos de alto nivel. En el libro Confesiones de un publicitario encontrarás 10 normas que deben cumplir los clientes ideales:

Las 10 normas de la publicidad de David Ogilvy

  1. El producto debe ser de tal categoría que nos haga sentir orgullosos de anunciarlo.
  2. Nunca aceptes una campaña a menos que creas que podemos realizar otra mejor que la anterior agencia.
  3. Apártate de los productos cuyas ventas han ido descendiendo durante un largo período, porque esto casi siempre significa la existencia de una debilidad intrínseca en el producto, o que la dirección de la empresa es incompetente. Ninguna dosis de buena publicidad es capaz de corregir estas deficiencias.
  4. Es importante averiguar si al futuro cliente le importa que su agencia tenga beneficios. Muchos clientes se convierten en multimillonarios, mientras sus agencias publicitarias reciben comisiones casi imperceptibles.
  5. Aunque una cuenta no resulte ventajosa, puede ofrecer la oportunidad para crear una publicidad destacada. Esta es una buena manera de poner en el mapa a una nueva agencia, al llevar a cabo el anuncio de una marca reconocida, aunque no aporte mayores ganancias económicas.
  6. La relación entre un fabricante y su agencia de publicidad es casi tan íntima como la de un paciente y su médico. Hay que asegurarse de poder vivir felizmente con un posible cliente antes de aceptar su cuenta.
  7. Es necesario evitar a los clientes para los que la publicidad es solo un factor marginal de su campaña de marketing. Estos poseen la fea tendencia a hacer incursiones en sus presupuestos de publicidad siempre que necesitan dinero para otros fines. Es mejor preferir a clientes para los que la publicidad es la esencia de la vida comercial.
  8. No es recomendable hacerse cargo de nuevos productos antes de que salgan del laboratorio, a menos que se presenten junto con otros que hayan alcanzado ya una distribución nacional. Resulta más costoso para una agencia introducir un producto nuevo, a través de mercados de ensayo, que tratar con uno que ya esté en marcha.
  9. Si uno aspira producir gran publicidad, no tiene por qué aceptar como clientes a las asociaciones. Estas suelen representar demasiados dueños, demasiados objetivos y muy poco dinero.
  10.  A veces, un cliente potencial solicita nuestros servicios a condición de que contratemos a un individuo que consideran como indispensable para la dirección de su publicidad. Las agencias que aceptan este juego se encuentran con un ejército de individuos que, en sus reuniones, hacen castillos en el aire, ignoran a sus superiores y ponen trabas a su dirección.

Estas diez consideraciones pueden hacer que el trabajo de un publicista sea mucho más acertado al momento de elegir los clientes con los que trabajará, lo que potencialmente se traducirá en campañas más exitosas.

Adicionalmente, en Confesiones de un publicitario encontrarás herramientas muy específicas que te ayudarán a comprender mejor este mundo fascinante, de modo que aprenderás a reconocer los elementos claves a la hora de forjar grandes campañas, redactar textos potentes, ilustrar anuncios y carteles, así como aprovechar espacios comerciales en televisión.Todo esto, gracias a las experiencias que David Ogilvy ha acumulado y cuenta de tal forma que constituyen verdaderas estrategias de aprendizaje.

Consigue un ejemplar del libro Confesiones de un publicitario para descubrir la importancia de crear campañas de valor y convertirte en el mejor vendedor de sueños.

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